| |
A los 12
años vi, por primera vez, un ejemplar de dogo argentino,
que me llamó la atención por su estructura física,
y desde entonces, nunca se me fue de la memoria aquella imagen.
Con el tiempo, cuando decidí tener un perro
de compañía, no dudé en elegir esta raza, y
así fue como tuve mi primera hembra, sin pedigree, que nunca
fue utilizada para la cría, pero con la cual nació
mi pasión por el “dogo argentino”.
Más tarde decidi comprar un macho ("Dragón",
de estirpe blanco), aún sin la idea de criar, que era un
nieto del Indio del Litoral, un perro renombrado en el ambiente
doguero, que marcó una década en la raza. Y así
fue como tome la decisión de comprar una hembra del Criadero
Piogonak, de mi amigo Fernando Santoro (Brisa, de Piogonak). Después
adquirí a Chela, de Antares, y así nació el
Criadero La Embestida (Fca Nº 24067), dedicándome a nuestra
única raza nacional, “el dogo argentino”, teniendo
como objetivo la difusión de esta raza y preservando la funcionalidad
de la misma.
Con la certeza de que el dogo es “el mejor
perro entre todos los perros de raza, y el de más presa entre
todos los perros del mundo”, como así lo definió
su creador, el Dr. Antonio Nores Martínez.
Javier Figueredo.
|
|